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Indicadores físicos de abuso sexual en niños y niñas

Indicadores físicos de abuso sexual en niños y niñas

 

Por Claudia Sánchez Salamanca
Una de las herramientas más útiles para que los adultos puedan reconocer un abuso sexual infantil es la información sobre los indicadores físicos que pueden presentar niños y niñas.

Desafortunadamente la desinformación de algunos profesionales, especialmente del área de la salud, pone en grave riesgo la seguridad de las víctimas. A continuación, describiremos una situación que ocurrió con un niño que mostraba signos claros de abuso, pero no fue atendido adecuadamente:

Una madre relata que su hijo de 5 años se le acerca caminando con las piernas abiertas. Ella le pregunta qué le pasó y él le cuenta que le duele mucho el pene. Ella muy preocupada lo revisa y encuentra que tiene el pene enrojecido, con el prepucio muy corrido hacia atrás y con algunas señales de sangrado. Ella le indagó al niño sobre lo ocurrido y él le dio una versión contradictoria: inicialmente le contó que había sido su primo de 16 años quien se encerró con él en su cuarto, pero luego le dijo que no era cierto, que había sido él mismo. La madre muy preocupada lo lleva a urgencias de una clínica en Bogotá y el médico le confirma sus peores sospechas: el niño si muestra señales de maltrato y no pudo producirse él mismo ese tipo de lesiones, lo cual quiere decir que otra persona se lo hizo. Según la madre, el médico le dijo que “como no había habido penetración, entonces no había pasado nada grave” y lo devolvieron a su casa.

Aquí claramente se observa que hubo una manipulación genital hacia el niño y constituye por tanto un abuso sexual. La conducta recomendada en estos casos es que el médico tratante identifique el abuso y realice la notificación respectiva en el hospital con el fin de activar la ruta de atención para este tipo de casos. Así mismo debe informar a los padres sobre el episodio de abuso, asesorar en el manejo médico y orientar a los padres o adultos cuidadores sobre la necesidad de apoyo emocional para el niño o niña y su familia, reforzar la protección del niño y continuar con el proceso legal.

Este error por parte del profesional muestra una de las creencias más comunes y equivocadas: “si no hay penetración, no hay abuso”. Lo cierto es que la gran mayoría de los abusos sexuales ocurren por diferentes tipos de tocamientos que no dejan ninguna huella.

¿Que pasó entonces? La madre confíó en lo que el médico le dijo y se convence a sí misma que realmente no pasó “nada grave”.  Cuando esto pasa, las acciones de protección y de apoyo disminuyen y los padres bajan la guardia, con lo cual el niño puede tener el riesgo de continuar siendo abusado. Por otro lado, la contradicción en el testimonio del niño genera dudas. Este tipo de contradicciones son comunes por muchas razones: miedo a las amenazas del agresor para mantener silencio, temor por las represalias de lo sucedido, miedo a que no le crean o por una ingenua protección a su agresor porque lo estiman y no quieren que les pase nada malo

Con el fin de brindar orientación, a continuación, se enumeran los principales indicadores físicos que pueden tener relación con casos de sospecha de abuso sexual en niños y niñas. Estos indicadores son expuestos de manera diferenciada en tres niveles:

  1. Signos y síntomas que requieren de aviso inmediato a la justicia. Estos signos no generan duda de que sí ocurrió un abuso sexual.
  2. Indicadores específicos: se refiere a los signos y síntomas que tienen una alta probabilidad de estar relacionados con casos de abuso sexual, pero que también podrían estar relacionados con otros cuadros clínicos.
  3. Indicadores Inespecíficos: Son los signos y síntomas que podrían estar relacionados con un abuso, pero de manera más difusa, ya que también están relacionados comúnmente con otros cuadros clínicos.

La presencia de uno o de algunos de los síntomas descritos en los niveles 2 y 3 no garantiza que el abuso esté ocurriendo, pero si exige estar alertas y actuar lo más pronto posible.

Signos y síntomas que requieren aviso inmediato a la justicia:

  • Embarazo en menor de 14 años
  • Infecciones de Transmisión sexual en menor de 14 años
  • Signos de trauma genital
  • Presencia de semen en la ropa o partes íntimas de niños y niñas

Indicadores específicos:

  • Sangrado vaginal o anal
  • Cuerpos extraños en ano o vagina
  • Dolor o molestia en área genital
  • Herpes genital
  • Verrugas en zona anal o genital
  • Equimosis en paladar
  • Síntomas de maltrato

Indicadores inespecíficos:

  • Infecciones urinarias y/o flujos a repetición
  • Dificultades al caminar o sentarse
  • Sangrado en la boca producto de trauma
  • Enuresis
  • Encopresis

 

Todos estos indicadores físicos son particularmente útiles para identificar situaciones de riesgo en niños y niñas más pequeños o en niños en condición de discapacidad quienes no tienen el desarrollo del lenguaje que les permita expresar lo que están experimentando.

 

Aunque en este espacio no se describen los indicadores emocionales, éstos son fundamentales y complementarios para tener una visión más completa en el análisis de los casos donde hay sospecha de abuso sexual infantil.

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